Conseguir el mayor beneficio a la hora de vender una empresa es el objetivo de todo propietario, sin embargo, en el proceso es necesario un alto porcentaje de preparación, para hacer de la transacción un éxito desde cualquier punto de vista.

 

Conocer el momento adecuado para hacer la venta; tomar las riendas de la negociación; no considerar la primera propuesta como la mejor y no esperar demasiado, son algunas de las consideraciones que debe tomar en cuenta el vendedor desde el inicio.

 

Otro de los elementos a tomar en cuenta es que no solo se debe convertir al producto en atractivo para los posibles compradores, sino también se debe buscar a los más interesados y dispuestos a efectuar la transacción, debido a que algunos propietarios optan por no vender en totalidad, sino conformar sinergias que potencien a la empresa en cuestión, o a otras semejantes.

 

Elaborar un dossier contentivo con los detalles de la empresa, la actividad que desempeña, su punto más fuerte, los años en el mercado y su público, entre otras informaciones, es de suma importancia para dar una mejor visión del producto. Es totalmente válido agregar en esta descripción una valoración de la misma.

 

Motivos para vender una empresa

Aunque tener un negocio puede generar grandes satisfacciones, mantenerlo a flote puede ser agotador por múltiples razones. Generalmente cuando un propietario desea vender su empresa los motivos rozan las siguientes sentencias:

 

– El dueño necesita dinero y vender la empresa es la forma que tiene para conseguirlo. Esto puede ser resultado de la aparición de un suceso imprevisto que debe cubrirse.

 

– No hubo consenso con los socios. Los problemas entre socios son muy comunes en este ámbito, y cuando estos desacuerdos bloquean el crecimiento de la empresa, venderla es una de las primeras opciones que se plantean.

 

– Acumulan más deudas que ingresos. En el caso en el que la empresa no tenga el crecimiento esperado, es normal que el ingreso se vea disminuido y las deudas crezcan de forma desmedida.

 

– Ante la necesidad de inversión dentro de la compañía para potenciarla.

 

– Cambio de sector. Vender la empresa puede ser el resultado de un deterioro del sector en el que se desenvuelve o cansancio del o los propietarios de la actividad comercial que se efectúa. 

 

– Poder ingresar a un grupo empresarial con una venta fraccionada.

 

¿A quién se le puede vender la empresa?

Conseguir a los interesados podría ser un inconveniente si no se emplea método y tratamiento adecuado. En principio, es conocido que existen dos tipos de compradores: los de oportunidad y los de necesidad. Los que aprovechan el momento y los que necesitan esa inversión para crecer.

 

Entre los posibles compradores destacan:

 

– Los socios, proveedores y clientes. En muchas ocasiones, los interesados están cerca de la compañía o trabajan para ella.

 

– Empresas que se dedican a la compraventa de empresas, para encargarse de la venta pudiendo ademas ofrecerla a su cartera de clientes.

 

– La competencia. Puede que entre los competidores figuren algunos interesados en expandir su negocio y sumar más clientes.

 

Recomendaciones para vender una empresa

En un proceso de compraventa regular, la duración puede alcanzar desde los seis meses hasta el año, pero si se pierde el control de las operaciones, o se comenten errores durante la negociación, esto podría dilatarse hasta por 12 meses más. Para evitar estos riesgosos inconvenientes, en los que la empresa podría disminuir su valor, es necesario que se tomen en consideración las siguientes recomendaciones:

 

– Cuando se inicia el proceso de vender una empresa se deben tener al día ciertos requisitos indispensables para establecer una negociación: la carta de intenciones donde se aclaran algunos términos de la posible futura acuerdo; un NDA para preservar detalles de la información interna; el informe de cumplimiento desarrollado por un externo; la escritura pública, entre otros documentos que registren la actividad de la empresa.

 

– Informar a los involucrados de todas las acciones que se van desarrollando, para disminuir el riesgo de inconvenientes entre los que venderán sus acciones.

 

– Diferenciar las fortalezas del negocio y destacarlas a lo largo del proceso para vender la empresa, dado que según cada comprador estos valores podrán subrayar aún más la negociación, como es el caso del posicionamiento, cartera de clientes y público objetivo, el volumen de ventas, entre otros.

 

Auditar todas las actividades que desarrolla la empresa, además de sus cuentas, para usar este informe como carta de presentación de la misma. El valor de una compañía se mide por su desenvolvimiento en el pasado y su estado actual.

 

– Mientras dure el proceso de negociación, los propietarios deben considerar la adquisición de todos los recursos necesarios mientras se lleve a cabo este periodo. Otra de las recomendaciones para vender una empresa es designar a la persona o equipo que formará parte de este proceso, puesto que las actividades regulares de la compañía no pueden descuidarse bajo ninguna circunstancia.

 

– Si la operación ya se encuentra muy avanzada habrá que dejar claro desde un inicio quiénes son el personal clave de la estructura que debe permanecer dentro después de la venta. En algunos casos, cuando los empleados saben que la empresa será vendida, optan por renunciar, ante la incertidumbre que genera.

 

– Contratar una empresa externa, con experiencia en el sector de la compraventa, es la mejor opción para evitar cualquier inconveniente que en algunos casos puede ser graves. Su conocimiento hará más fluido el proceso, con un mejor entendimiento de los diferentes escenarios. Vivir la experiencia en el proceso de venta de una empresa, sobretodo en las situaciones que se consideran más complejas, de la mano de profesionales, ademas de evitar la perdida de tiempo y posibles complicaciones graves e incluso un deterioro de la compañía durante el proceso por desasistirla o no preservar correctamente la confidencialidad, ademas, pueden ayudarle a maximizar el valor alcanzado por la compañía.

 

– Regular la entrega de la información es también un punto a considerar cuando se van a vender una empresa. Si el comprador desiste de su interés, podría irse con detalles muy importantes que podría utilizar en otras circunstancias. 

 

– Se debe establecer  el rol que van a ocupar los dueños, en el caso en que aún pertenezcan al organigrama. Por tal motivo es de suma importancia conocer con quién se establece el negocio, y sus aspiraciones con el mismo. La transparencia es vital en todo momento al vender una empresa.

 

 

 

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