Los tipos de inversores que existen se dividen por múltiples variables, de acuerdo al capital invertido, la aversión al riesgo, el objetivo de la inversión y otros tantos factores que influyen en su caracterización.

 

El inversor es aquella persona, ya sea física o jurídica, que elabora estrategias para la obtención de rentabilidad por sus ahorros. Aunque la imagen que se tiene de estas figuras es la de ejecutivos de alto nivel, no necesariamente se basa en algo inalcanzable, puesto que cualquiera que sume parte de su capital en un negocio familiar puede llamarse inversor.

 

En función al riesgo, al sujeto que invierte, al objetivo que se busca y la forma de operar son las tipologías que perfilan a estas figuras inmersas en el mundo de las finanzas, que dinamizan y contribuyen en el desarrollo del sector.

 

1) Tipos de inversores por su aversión al riesgo

Según el nivel de riesgo que esté dispuesto a soportar el inversor, pueden dividirse en:

 

– Inversores con perfil conservador: se refiere al más recatado en materia de inversión, debido a que prefiere obtener una rentabilidad más baja, antes que sufrir alguna pérdida económica.

 

– Inversores con perfil moderado: como su nombre lo indica, invierte aún más que el conservador pero manteniéndose en un rango moderado, por una rentabilidad algo más atractiva. Generalmente conoce un poco más el mercado y sus inversiones tienden a ser a mediano plazo.

 

– Inversores con perfil agresivo: agrupa a los inversores con amplia trayectoria en el sector, con la experiencia suficiente para aportar y arriesgar más. Se inclinan por empresas nacientes para que la rentabilidad sea mayor, aunque el riesgo también sea elevado.

 

2) Tipos de inversores según el objetivo a invertir

Esta caracterización está asociada en la finalidad y el interés de los inversores:

 

– Inversor estratégico: corresponde a empresas vinculadas con la compañía donde se hará la inversión, añadiendo un valor agregado en el producto o servicio que esta ofrezca. Podrían ser clientes, proveedores, competidores u otras empresas que deseen ingresar en el mercado.

 

– Inversor financiero: trabajan para obtener un retorno financiero en sectores donde se pueda generar un alto crecimiento. Al mismo tiempo diseñan su salida en un mediano plazo.

 

3) Tipos de inversores según el sujeto de la inversión:

Depende de quien sea la persona física o jurídica que invierta, los tipos de inversores son:

 

– Inversores institucionales: unidades de inversión privadas conformadas en su mayoría por grupos de empresas o particulares. Su capital es amplio por lo que buscan generar diversificación en su cartera de negocio, en la búsqueda de una rentabilidad atractiva, con un riesgo moderado.

 

– Inversores particulares: cualquier persona jurídica o física que elabora su cartera paso a paso con pequeñas inversiones de capital. Su plan de inversión obedece más a decisiones particulares, puesto que no se puede perfilar en torno a plazos, riesgos y rentabilidad.

 

4) Tipos de inversores en función de la forma de operar

De acuerdo al modo como manejan el retorno de mayores beneficios económicos, la tipificación de los inversores agrupa a un amplio espectro, entre los que destacan:

 

– Family & friends: se les puede apreciar generalmente vinculados a una star-up, puesto que este tipo de empresas incipientes no cuentan con garantía suficiente para solicitar préstamos o financiamiento a nivel bancario.

 

Las family & friends, a pesar de no ser de naturaleza inversora, financian al promotor de una idea por la cercanía, sea por relación de sangre o amistad, con el objetivo de que su proyecto salga adelante.

 

Las cantidades de dinero que aportan tienden a ser pequeñas en esas primeras etapas en la vida de una empresa, y en muchos casos la rentabilidad por ese aporte llega a ser muy baja o nula.

 

– Business angels: se refiere a las personas que sin conocer a los propietarios de una empresa aportan para su desarrollo, ya en fase intermedia, por identificar en la propuesta una oportunidad de crecimiento, de adentrarse a un nuevo mercado, captar nuevos clientes, o aprovechar su opción innovadora.

 

Los business angels poseen un amplio conocimiento de los mercados, por ello su inversión es moderada, pero trae consigo la inclusión de esta figura dentro de la plantilla, es decir, además de aportar recursos, adiciona su experiencia, red de contactos, asesores o consultores, etc.

 

En esta tipología se incluyen personas con una gran pasión por el sector financiero en la búsqueda de, a largo plazo, obtener una plusvalía mediante sus inversiones.

 

– Family office: se le conoce como family office a un servicio financiero que propone el manejo y gestión del patrimonio familiar con la finalidad de mantenerlo, preservarlo e incrementarlo en un determinado margen de tiempo, que suele ser largo.

 

Esta asistencia permite la alineación de los intereses que puedan tener, elevar la confianza del grupo familiar y el manejo de los recursos con un mayor grado de profesionalidad, lo que mejora en gran medida las relaciones del grupo.

Este patrimonio suele ser muy elevado puesto que recoge los inmuebles, activos financieros, los negocios de los familiares y sus grandes valores.

 

– Capital riesgo: este tipo de inversión se lleva a cabo en empresas que denotan un alto perfil de crecimiento y desarrollo para entrar en su plantilla de accionistas.  

 

Como la empresa ya estará asentada, el aporte de capital es elevado, y posteriormente estas participaciones, sea a corto o mediano plazo, serán vendidas para conseguir plusvalías.

 

Sin embargo, se hace necesario detallar sus dos vertientes:

 

Private equity: la inversión se da en cualquier tipo de empresa privada que posea alto margen de crecimiento, con la condición de manejar un porcentaje de la misma. Este tipo de capital riesgo involucra grandes cantidades de dinero por un porcentaje elevado de la compañía, y un riesgo igualmente elevado.

 

Venture capital: en venture capital la inversión va destinada a star-ups y empresas de tipo tecnológico y las cantidades de dinero a invertir son menores que en el private equity. Por tanto la proporción dentro de la empresa será  de un 20% a un 30%, y por ello el riesgo disminuye.

Categorías: Sin categoría